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Cachemir: el punto de partida

Actualizado: 18 jun 2020

Brunello Cucinelli

 

El estilo ¨deportivo chic de lujo” es la definición de Brunello Cucinelli por Brunello Cucinelli. El hombre, sin embargo, se le conoce como el ¨rey del cachemir¨ y ¨el empresario humanista¨, dos títulos que se ha ganado a pulso y que han hecho de su firma homónima un referente italiano mundial.

 

Luego de leer sobre la vida de Brunello Cucinelli (Castel Rigone, 1953) y conocer su pasión por la filosofía -entre sus autores de cabecera están Epicuro, Sócrates, Marco Aurelio y Kant- no es sorpresa que una de sus mejores ideas haya salido de un libro. A sus 25 años leyó que ¨Italia tenía que producir productos de gran calidad y aprovechar su capital de artesanos¨ y lo tuvo claro. De inmediato, echó a andar su proyecto: crear prendas de punto de cachemir de color para mujeres. Una innovación por sí sola. En aquella época lo común era trabajar con la lana y no el cachemir que, a su vez, solía ser de colores neutros, casi masculinos. Así comenzó todo. Con el préstamo de un banquero, de un vendedor de cachemir, y de las ancianas del pueblo para coser esos primeros jerséis que se llevó a Alemania a venderlos.


En 1982, cuatro años más tarde, y luego de casarse con Federica Benda y tener a sus hijas, Camilla y Carolina, la familia decidió mudarse a Solomeo -región de Umbría-, el pueblo de origen de su esposa que lo había dejado prendado años antes. Asentados allí, en una aldea medieval, y con la firma teniendo un éxito considerable, su primera adquisición fue un castillo derrumbado del siglo XIV que recuperó y acondicionó, inicialmente para ser la sede corporativa de la marca, pero desde 2013 aloja la Escuela de Artes y Oficios que creó. Con el tiempo ha recuperado más edificaciones emblemáticas del pueblo para el aprovechamiento de esos espacios, así como ha construido una espectacular fábrica y un teatro para 240 personas. El arte y la filosofía no solo tienen que ver con esta determinación cultural, sino su voluntad por lograr la dignidad moral y económica de las personas, lo que Cucinelli llama el ¨capitalismo humanista¨.


Para finales de los años 90 las ventas de la marca alcanzaban los 200.000 suéteres al año. Con la llegada del milenio ampliaron su oferta de productos a un total look femenino y masculino y, en un período de ocho años, establecieron su estética: “(…) una firma italiana, que trabaja productos confortables y de alta gama con el gusto italiano”. En 2012 Brunello Cucinelli salió a la bolsa milanesa y, actualmente, con más de 1500 empleados, facturan 503,6 millones de euros al año.


Si bien la cachemira y los jerséis echaron a andar esta historia, en sus boutiques se pueden conseguir mucho más que ropa de invierno: trajes, bolsos, calzado, complementos y, hasta una línea de lifestyle para el hogar y oficina. Pese a que el color fue determinante en su éxito inicial, hoy en día su gama de tonalidades no excede de los cremas, los azules, el blanco y el negro.

 

¿Por qué el cachemir? Además de su suavidad aterciopelada, es su capacidad de perdurar. Y el concepto de larga duración era parte de mí, de mi manera de concebir el mundo.

 

¨La cachemira ha unido la herencia de los géneros de punto de Umbría y la innovación del diseño contemporáneo, bajo las manos expertas de maestros artesanos¨.


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