Con estas palabras se dio a conocer al diseñador de calzado Paul Andrew, como el ganador de la gala anual del CFDA/Vogue Fashion Fund 2014 en Nueva York.
Durante cuatro meses, Paul Andrew -de nacionalidad británica pero que reside en la gran manzana desde 1999- y el resto de los finalistas del concurso se embarcaron en una travesía rodeados de cámaras de televisión, jueces y desfiles, a la vez que seguían manejando sus negocios; hasta la llegada del 3 de noviembre cuando se reveló en una cena presentada por Seth Meyers y Stella McCartney, que Andrew había conquistado al comité de diseñadores de moda de América (CFDA) -presidido por la diseñadora Diane Von Furstenberg- y a los representantes de la edición norteamericana de la revista Vogue.
El diseñador, que apenas en 2013 decidió crear su propia línea de calzado, recibió un premio económico de 300.000 dólares y el apoyo de un mentor que durante un año lo ayudará en su camino hacia el estrellato. A pesar de esto, que no se dude de su experticia, Andrew ha trabajado diseñando el calzado de grandes nombres de la industria como Donna Karan, Narciso Rodriguez y Calvin Klein.
Con un romántico sentido del calzado femenino y la fórmula secreta para que las hormas condensen tanta elegancia como altura en una única pieza, sus creaciones se respaldan en la fina manufactura italiana, en la que combina impecables materiales y detalles hechos a mano con la última tecnología para maximizar el comfort y el desempeño.
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